17.4.11

El desenlace del supuesto infinito




Dicen que en el amor siempre hay segundas oportunidades. Por lo que yo he probado de él, no es cierto, o, al menos, no lo es en mi caso. De mi pasada historia de amorío frustrado puedo deducir que el tiempo pasa lento pero rápido a la vez, que sientes pena pero a la vez ira, que el recuerdo de un buen momento te duele pero a la vez te conforta. Tras la ruptura, el tiempo se me hizo eterno. Cada segundo, cada minuto, cada hora…eran siglos para mí. Pasaba todo el tiempo reflexionando sobre qué había ido mal entre nosotros o qué había hecho mal yo, pero no encontraba ninguna razón, ninguna explicación.


Cada día y cada noche en blanco eran insuficientes para entender la realidad. Durante ese período sentí tristeza, pena, insatisfacción, porque sabía que se había roto mucho más que un simple lazo amoroso; se habían agrietado todos los recuerdos, se había quebrado un futuro infinito, había desaparecido el máximo ejemplar de amor perfecto, ideal. Pero a la tristeza le acompañaba la ira, la rabia de pensar en el extinto amor y que por tanto no volvería a existir. Sientes como la furia de tu interior se transforma en un grito que, te gustaría, quebrara los cielos, los espacios, la existencia. Los buenos momentos siempre son recordados. Yo me acuerdo de sus besos que me transmitían una sensación templada, acogedora y segura. Es una sensación envolvente que me acaricia cada vez que pienso en ella, pero a la vez me duele, me abre heridas, me recuerda que nunca la volveré a sentir en persona. Así es como el tiempo pasa lento y desgarrador y a la vez rápido e insuficiente. Así es como sientes a la par pena e ira, tristeza y furia. Así es como los recuerdos hieren y curan.



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- Lo siento, Roberto. De verdad, es una pena que vuestro amor haya acabado así – dijo David compadeciéndose de su amigo.


- No te preocupes, no pasa nada, se veía venir. Al menos no me ha cogido por sorpresa como te pasó a ti. Un día estabais tan normal y al siguiente te dejó porque sí. Comparado contigo no tengo motivos para llorar – contestó Roberto enjugándose las lágrimas.


- Bueno, mejor para ti. A nadie le desearía una ruptura como la mía. Todo era un jardín de rosas pero, al final, me pinché con la espina – dijo David.


- Tu historia es impresionante. Siempre he admirado la valentía y la fuerza con la que conseguiste superar el dolor posterior y aún más cómo supiste mantener la compostura cuando te di la noticia. Yo me habría vuelto loco y habría hecho qué se yo de barbaridades– explicó Roberto.


- - Sí, tienes razón. Aunque en mi interior estaba destrozado supe mantener la situación con calma exteriormente. En el momento en el que salió de tus labios ''Coral se ha ido con otro'' sentí como que perdía la noción del espacio y del tiempo, que todo lo de mi alrededor se volvía borrosos y gris y tú seguías hablando pero yo no te escuchaba porque me encontraba sumergido en un ambiente irreal, abstracto, ajeno al mundo. La cabeza me daba mil vueltas. En esos momentos pasaron por mi mente multitud de cosas: imágenes, sensaciones, palabras, besos,…en fin, recuerdos. Y sentí como todos ellos se desplomaban, se precipitaban al vacío, al olvido, al abismo, al fondo de la nada. Pero yo no quería olvidarlos, yo quería volver a sentir, sentir para siempre esos besos, esas citas, esas palabras,… Pero era imposible y al verlo de esta manera me encontré en una situación en la que la furia, el enfado y la ira se daban la mano con la tristeza y el dolor más desgarrador que se pueda sentir. En mi pecho, en mi alma, en lo más hondo de mi ser, sentí el efecto de una puñalada. Recuerdo que tuve que apoyarme en la pared para organizar las ideas en mi mente. Apreté los puños con todos mis fuerzas cuando, tras calmarme y volver en sí, comprendí las razones que una persona podía tener para llorar, y, aún peor, para matar. Me produjo un escalofrío pensar en esto. Lo único que salió de mí fue decirte balbuceando y a duras penas ''gracias''. A pesar de sentirme completamente machacado, logré separar mi interior de mi exterior. Es una reacción de la que quedé satisfecho pues si sólo hubiera hecho caso a mi interior, si mantener la compostura y las razones de mi existencia no me hubieran importado, a saber lo que habría sido capaz de hacer – contó David remontándose a un tiempo pasado.


- Lo que yo te decía, cualquier barbaridad. Gracias por tus consejos David, y por supuesto, por tu apoyo incondicional. Eres un verdadero amigo y sé que siempre estarás ahí cuando te necesite – dijo Roberto.


- No lo dudes. En estos momentos lo que más se puede necesitar es un amigo fiel, en el que puedas confiar. Tú lo fuiste conmigo así que yo corresponderé de la misma manera que lo hiciste tú. Pero a propósito el amor, ¿por qué no lo intentas de nuevo con Lorea? Al fin y al cabo ella tampoco estaba tan segura de terminar. Quizá fuiste un poco mareante – dijo David con tono burlón -. Si le ayudas a reorganizar sus ideas seguro que podéis volver a estar juntos.


- ¿Te refieres a una segunda oportunidad? – preguntó Roberto.


- SÍ. Yo no la tuve con Coral. Un tiempo después hablé con ella y me dejó muy claro que no había nada que hacer, nada que arreglar. Simplemente se había cansado de mí. Pero Lorea de quiere y ella tampoco está cómoda con esta situación. ¿Porqué no intentarlo? – Propuso David.



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Mi historia de amor no tuvo un final feliz, pero hay otras que sí que lo tienen... Fue maravillosa hasta el final pero una pieza teatral no puede representarse si falta un protagonista. Dicen que en el amor siempre hay segundas oportunidades…


15.4.11

‘‘La casa de Bernarda Alba’’


El pasado viernes día ocho de abril, los alumnos de cuarto de la ESO asistimos a la representación de la obra ‘’La casa de Bernarda Alba’’ de Federico García Lorca, en el Colegio Jesuita el Salvador, en Zaragoza. Todos asistimos encantados, ya que no queríamos perder la oportunidad de poder ir a la representación de esta obra de un escritor tan importante y representativo como lo es Lorca.

Bernarda Alba es una mujer ya mayor, que se ha casado y enviudado dos veces. En sus dos matrimonios ha tenido tres hijas: Angustias, la mayor de las tres, fruto de su primer matrimonio y Martirio y Adela, la mediana y la más pequeña respectivamente, fruto de su segundo matrimonio. El segundo marido de Bernarda Alba muere, y como es tradición, ella y sus tres hijas deben guardar un luto de ocho años, lo que supone, ocho años sin salir de casa. Angustias, la mayor, va a contraer matrimonio con Pepe el Romano, un joven al que solo le interesa el dinero. Los problemas empiezan cuando las tres hermanas se dan cuenta de que están enamoradas del mismo hombre, Pepe el Romano, el cual se ve todas las noches con Adela a escondidas. Poncia, la criada, casi de la familia, es la única que está enterada de todo pero que nunca dice nada. Cuando el secreto de Adela sale a la luz, Bernarda Alba decide matar a Pepe el Romano, pero falla y este consigue escapar, aun que Bernarda le dice a Adela que lo ha matado. Adela al escuchar esto, y creyendo a su madre, se suicida.

Bernarda es una mujer de sesenta años, de carácter autoritario, a la que solo le importa su reputación y la de su familia. Sus órdenes son indiscutibles en su casa. Su bastón es un símbolo de su poder.
Angustias es la hija mayor de Bernarda, de 39 años. Al morir su padre, le dejó una gran herencia, y por eso ahora Pepe el Romano quiere casarse con ella. Aunque ella sabe que él no le quiere le da igual y muestra indiferencia.
Martirio es la hija mediana, tiene 24 años. Está enamorada de Pepe el Romano, igual que todas sus hermanas, y tiene celos de su hermana pequeña por que ella es más joven, más guapa y Pepe el Romano la quiere. Se dedica a espiar a sus hermanas y siente resentimiento hacia ellas.
Adela, la hija menor, de solo 20 años. Está llena de alegría, es guapa y no puede soportar los ocho años de luto sin salir de casa, ya que le impiden disfrutar de los mejores años de su vida. Se revela contra su madre, y mantiene una aventura a escondidas con Pepe el Romano. Al final se acaba suicidando al pensar que su madre había matado al hombre que quería.
La Poncia, es la criada de la casa, sabe todo lo que ocurre pero siempre guarda silencio.
Pepe el Romano es un joven guapo, el cual solo se casa con Angustias por su dinero. Todas las noches se ve con Adela. Es un interesado. Adela acaba suicidándose por él.
La madre de Bernarda, es una anciana que está loca. No aparece en ningún momento en la obra, solo se le oye gritar. Es la única que se atreve a contestar a Bernarda, la única que dice la verdad, y es precisamente por eso, por que esta loca.

El decorado de las obra siempre es el mismo. En la escena aparece el salón de una casa con poca luz, solo entra por un ventanal. Hay una mesa, unas sillas y un sillón. Hay dos marcos de puertas y unas grandes rejas. Todo está muy oscuro, ya que no dejan que entre demasiada luz, por el luto. Los vestuarios de las actrices son negros principalmente, solo cambian a blanco para dormir y en una ocasión que Adela se viste de verde, color que representa la muerte en todas las obras de Lorca.

Al finalizar la obra, las actrices nos explicaron algunas cosas. Para que la obra durara unos cincuenta minutos tuvieron que saltarse algunas partes, ya que si no duraría muchísimo. En realidad, en la obra de Lorca, son cinco hermanas, no tres, pero se han quitado por la misma razón que antes. La obra les llevó prepararla unos seis meses, y han estado de ‘’gira’’ por toda España. También nos contaron que los personajes de La Poncia y Angustias eran interpretados por la misma persona, y que era difícil tener que cambiarse de ropa y ponerse la peluca cada vez que cambiaban de escena.

En esta obra, se muestra la vida típica de las mujeres en los años 30. Lorca puede estar haciendo referencia a la dictadura que se planteaba en esos años. Bernarda es símbolo de poder y autoridad, mientras que cada una de sus hijas son muy distintas y muestran unos rasgos diferentes.
Se tratan muchos temas en la obra. Uno de ellos es la autoridad: Bernarda es claramente el símbolo de autoridad, ya que ella es la que manda y sus decisiones no pueden ser cuestionadas, pone normas e imposiciones, las cuales no pueden ser violadas. La rebeldía y los deseos: Adela, es joven y tiene deseos de vivir la vida en los años en los que está, para ello se revela contra su madre, aunque Bernarda la acaba ganando. En esos años había una consideración social y moral de hombres y mujeres, de ahí que Bernarda le diga a su hija que sólo hable a Pepe el Romano cuando este le hable, que no le pregunte, etc. También trata las apariencias, ya que a Bernarda solo le importa la apariencia de su familia (de ahí que diga ‘’mi hija a muerto virgen’’ cuando Adela se suicida). El tema del dinero aparece con Angustias y Pepe el Romano, el interés por la riqueza. El amor aparece en todo momento, pues las tres hermanas están enamoradas del mismo hombre y Adela se suicida por amor, de modo que también aparece la muerte y la tragedia, que también esta aparente en el luto.
La autoridad, la rebeldía, los deseos, las normas, el dinero, el amor y el sexo y la muerte y la tragedia son temas universales, mientras que la familia las diferencias entre hombre y mujeres en la sociedad española, las apariencias, etc. son temas locales que tienen que ver con las circunstancias sociales de la realidad española en esos años.
La obra tiene un valor simbólico. Los nombres de los personajes tiene un significado acorde a su personalidad: Angustias como el mismo nombre dice, le es difícil expresarse, no tiene ninguna aspiración. Martirio, sufre por todo, es envidiosa. Poncia, se relaciona con Poncio Pilato, igual que él, sabiendo todo y pudiendo evitar lo malo, se cayó y guardó silencio. Bernarda significa ‘’con fuera’’. Y Alba, el apellido de todas las hijas y Bernarda, es símbolo de castidad. El bastón de Bernarda es símbolo de autoridad y poder, y cuando Adela se lo arrebata y lo tira contra el suelo está revelándose contra la autoridad de su madre, la que no respeta. El hecho de que Adela muriera vestida de verde es otro símbolo, ya que el verde significa muerte y rebeldía en Lorca.

Puede que en la actualidad, haya alguna situación parecida a esta. Como está claro, ahora ya no se guarda un luto de ocho años. Pero si puede haber situaciones en las que la madre ejerza una autoridad sobre los hijos, y que no se le pueda cuestionar nada. Claro está que el tema del interés también está vigente en la sociedad actual, y también lo está la buena apariencia.
Por tanto, creo que en la actualidad puede haber algún caso parecido o que comparta alguna característica, ni mucho menos igual, que el caso de Bernarda Alba.



La obra me ha gustado mucho, no he leído el libro, ni por tanto la obra entera, pero las partes que he visto representadas realmente me han gustado. Pienso que a pesar de ser una obra que está basada en otra época, (aunque es su momento era esa misma) a pesar de que describe una realidad social muy alejada a la de ahora, con muchísimas diferencias, y de que los decorados eran de lo más simples y no había muchos actores, es una obra muy lograda y sin duda una de las más importantes y mejores que conozco y he visto. Me gustó mucho como lo representaron, ya que no estoy acostumbrada a ir al teatro (he ido a ver muy pocas obras), y me pareció que lo hacía realmente bien, y sin duda, me hubiera quedado a ver la obra entera, si así hubiera sido. 

14.4.11

GREGUERIAS

MIS GREGUERÍAS


''Una babosa es un caracol pobre''
''El número 4 nunca está cansado''
''La Ñ es la única letra que se atrevió a ponerse sombrero''
''El zorro es un gato al que le ha tocado trabajar''
''El violín es el hijo travieso del contrabajo''
''Las nubes siempre dejan en un segundo plano al sol''


ALGUNAS GREGUERÍAS DE RAMÓN GOMEZ DE LA SERNA


''Venecia es el sitio en que navegan los violines''
''El tenedor es el peine de los tallarines''
''Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después''
''Aburrirse es besar a la muerte''
''El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo''
''Somos lazarillos de nuestros sueños''

La casa de Bernarda Alba


LA CASA DE BERNARDA ALBA

El viernes 8 de abril asistimos a la puesta en escena de la obra ‘‘La casa de Bernarda Alba’’ de Federico García Lorca en el teatro del instituto Jesús-María El Salvador de Zaragoza. No recuerdo el nombre de la compañía teatral pero las actrices indicaron que se trataba de la última obra que representaban de una gira que les había llevado por muchos otros lugares de España.

La casa de Bernarda Alba ha sido calificada como una de las mejores obras de Lorca y en ella, al igual que en todas sus obras, se mezclan símbolos, metáforas, y otros elementos que la dotan de una gran riqueza estilístico-literaria.

La idea central de esta obra está recogida en una mezcla de tradición y localismo, donde la imposición de una madre a sus cinco hijas de guardar el luto a su padre durante acho años acabará de manera desgraciada y trágica con la muerte de la menor de las hijas, Adela. A esta costumbre típicamente española, se le une el localismo propio de la región andaluza (porque Lorca era andaluz), mencionando a lo largo de la obra elementos típicos andaluces, por ejemplo, los olivos, además de temas universales como la muerte o el conflicto amoroso de las hijas de Bernarda, todas enamoradas del mismo hombre.

En la obra teatral que vimos nosotros, faltaban personajes. Bernarda tenía sólo tres hijas pero sus caracteres, personalidad y conducta se combinaban para, más o menos, hacer una síntesis de las cinco hermanas.

La mayor, Angustias, era la única hija que tenía padre diferente y que, ya muerto, le había dejado toda su herencia. Por este motivo, Pepe el Romano quería casarse con ella, porque era rica. Sin embargo es con Adela con la que realmente quiere estar. La dura opresión que ofrece Bernarda Alba a sus hijas no conseguirá sino que la menor de ellas acabe por rebelarse contra esa situación represiva, de silencio, apariencias, gestos graves… Fingiendo haber matado a Pepe el Romano con una escopeta, Bernarda intentará acabar con la insostenibilidad del conflicto amoroso entre sus hijas lo que llevará a Adela a suicidarse.

Adela, la hija menor, es el símbolo de la rebeldía, las ganas de vivir de la juventud y la lucha contra las imposiciones. Parte de su mentalidad se demuestra también en su conducta, cuando entra saltando en las habitaciones o cuando finalmente se encara con su madre.

Martirio, en la obra la mediana, es el símbolo del rencor y del encierro en uno mismo tras haber pasado por una situación ardua de la vida. Ella también había tenido novio en el pasado pero era un hombre pobre y Bernarda no lo quería para su hija.

Angustias, la mayor, representa la conformidad y la obediencia, acatando severamente las normas que impone su madre, agazapándose, con una actitud frágil, débil e impotente.

Bernarda Alba, la madre, es el símbolo del poder, el dominio, la autoridad. Obliga a sus hijas a vestir completamente de negro y a no salir de casa durante ocho años en los cuales deben de guardar el luto a su padre. De gesto grave, firme y recta en sus decisiones, no vacila, no duda, cumple lo prometido y gobierna en su casa de acuerdo a la tradición. Suele aparecer con un bastón que, en la representación, es el signo del poder, le da la autoridad y supremacía. El gesto final en el que Adela quita el bastón a su madre y lo tira es simbólico por cuanto representa desprender a su madre de la jerarquía y el dominio que le procura dicho objeto.

Poncia, la criada, lleva ya muchos años trabajando en la casa. Conoce muy bien a Bernarda y muy bien a sus hijas. Sabe de todas las preocupaciones, deseos, sueños e ideas de todos los miembros de la familia, pero nunca dice nada. Nunca dirá a la madre lo que le cuentan las hijas y nunca les dirá a las hijas lo que le cuenta la madre. En este sentido, hace un poco de confidente de todas ellas, pero se desentiende de las consecuencias que puedan tener las acciones de madre e hijas.

Pepe el Romano, aunque no aparece personificado en un personaje en la obra de teatro, es el galán que desea casarse con Angustias por el dinero pero que codicia a Adela. Por lo que se cuenta, Pepe va todas las noches a hablar con Angustias, quien lo observa desde su ventana, pero después se reúne con Adela, que es a la que realmente quiere.

La madre de Bernarda no tiene un papel muy importante en el teatro, aunque sí en la obra original. No sé mucho más de ella, sólo la llama al principio de la obra repetidas veces y aventuro a decir, aunque no recuerdo muy bien, que hay algún tipo de escándalo con las vecinas que la incumbe y en el que Bernarda interviene con órdenes tajantes.

El silencio que Bernarda pide desde el principio de la obra hasta el final es el símbolo de la rigidez de sus ideas, opiniones y promesas. Exige el acatamiento de las normas sin rechistar, impone el silencio en repetidas ocasiones, incluso al final cuando Adela ya se ha ahorcado y sus hermanas lloran Bernarda exige a sus hijas silencio.

Un detalle que no pasa desapercibido es la presencia del color verde en la obra. Adela, ya harta de esa situación, proclama que se pondrá su vestido verde. Ya sabemos que para Lorca el verde significaba muerte por lo que eso ya nos indica que alguna tragedia va a ocurrir y va a concernir a Adela.

También es importante el nombre de los personajes, que van con segundas, así Martirio y Angustias, lo dicen todo y también Poncia que recuerda a Poncio Pilato que se lavó las manos del asunto.

El decorado también influye en este aspecto del silencio, del aislamiento, siendo una casa oscura, con puertas y ventanas cerradas. La luz también es muy importante pues, ya mencionado que es oscura, la poca luz que hay es débil y cenicienta, da a la casa un aspecto más tenebroso todavía. Colores apagados reinan en la casa al igual que en sus inquilinos, siempre de negro.

Las actrices explicaron que la obra no estaba completa, que habían tenido que suprimir parte para ajustarlo a un horario determinado por lo que era difícil de cuadrar las conversaciones, las preguntas y las respuestas, y, por tanto, se habían realizado modificaciones en las palabras que se utilizaban, si bien otras frases eran extraídas literalmente de la obra. También contaron que llevaba unos cuantos meses prepararla pero que, antes de ensayarla sobre el escenario, la leían todos sentados para ir reconociendo la obra y situándose en ella e incluso hacían sugerencias para cambiar algunas frases o decir otras cosas. Sorprendente que nos desvelaran que la actriz que hacía de Angustias hacía también de Poncia, algo de lo que, yo creo, nadie se percató. Así mismo mencionaron que la representación de esta obra estaba teniendo mucha demanda últimamente.

Yo creo que Lorca con esta obra intentó plasmar una de las realidades españolas más populares de su tiempo, trató de crear una historia que se ciñera a las tradiciones de su tierra y que recogiera todos los aspectos vigentes en la sociedad, quizá como un modo de criticar, de intentar poner en razón a esa moral que encierra costumbres como la del luto. Al fin y al cabo, es predecible que encerrar en casa durante ocho años a chicas jóvenes, con ganas de vida, libertad y goce, bajo una dura disciplina y un abrumador silencio, en una casa oscura, donde lo único importante son las apariencias, no puede acabar bien. Por eso es una obra trágica, y, aunque en la realidad se dieran estos casos pero no llegaran a tales extremos, sigue constituyendo un crimen contra el disfrute de la juventud de las muchachas que lo han sufrido. Puede que no llegaran a suicidarse, como ocurre en la obra, pero sus vidas quedarían marcadas y truncadas por el terrible encierro del que fueron víctimas. Así, Lorca intentaría dar una visión de una sociedad cerrada, anclada en costumbres primitivas, manipulada por un tirano o por un grupo de personas que apoyan la jerarquía y el dominio sobre otros, coartando las libertades y la libre decisión de los individuos, obligados a seguir las normas y las leyes, bajo una dura represión. Aunque también es cierto que Lorca nunca se metió en política…

Los temas de los que trata son los típicos de la sociedad de la época, como se señala en una de las frases que dice Bernarda, algo así como que las mujeres tienen que dedicarse a coser y son los hombres lo que tienen que realizar el verdadero trabajo, las tareas del campo,… Ahí se muestra una clara diferencia social entre hombres y mujeres, machismo, que por supuesto sigue vigente en la actualidad. También aparecen la muerte y la tragedia en la persona de Adela y el embrollo amoroso entre las hermanas que están enamoradas del mismo hombre como temas universales. La plasmación de una de las costumbres españolas acerca un tema local incluyendo elementos típicos andaluces (olivar) e incluso conductas (cotilleo). Se trata el tema de la autoridad y el dominio sobre los otros, representado por Bernarda, la rebeldía, las ganas de vida, la vitalidad, el afán de liberación y disfrute en la persona de Adela, la dura opresión de las normas y mandatos tajantes, lo que sería la imposición obligada del luto, el afán de dinero, representado por Pepe el Romano que sólo quiere casarse con Angustias porque es rica o la frustración que sufren las hijas por el encierro.

Otro de los temas que sigue vigente en la actualidad es el de la superioridad de unos individuos sobre otros. No de la misma manera que en la obra ni tampoco sólo en el ámbito familiar, pero la imposición de normas o costumbres por unos pocos o por una sola persona (líder) que muchas veces tiraniza a los demás sí que está presente. También la conflictividad amorosa, desde el principio de los tiempos, viene dando problemas y quebraderos de cabeza, situaciones como las de la obra, cuando varias personas se enamoran de la misma persona. Realmente hay muchos aspectos de esta obra que podrían ajustarse bastante bien en la sociedad actual.

En mi opinión esta obra es muy interesante y sobre todo cultural, ya que transmite los valores y las formas de pensar de las gentes de nuestra sociedad no hace tanto tiempo atrás. Sería un gran instrumento arqueológico en un futuro, ya que esta obra, al igual que muchas otras, muestran extractos de la realidad social de otros tiempos, de las formas de comportamiento y de vida de los antepasados, y las historias que cuentan, desperdigadas por el tiempo, son los rastros de unas sociedades tal vez extintas que un día se podrían recoger y reconstruir como hemos hecho nosotros con otras civilizaciones. Aunque no es cierto que la sociedad haya cambiado mucho con respecto a la de esta obra. En cuanto a la representación teatral, estuvo muy bien.

Es digno de elogiar a las actrices que, siendo tan pocas, e incluso teniendo alguna que realizar un doble papel, puedan llevarla a cabo con éxito. Aunque la obra no estaba completa, por falta de tiempo y porque también hay que adaptarla en cierto modo al público al que se representa, las trama estaba bien montada, los hechos cuadraban y, salvo algún pequeño detalle o una simple frase que se me escapó del contexto o que no supe relacionar muy bien con la historia, se entendía muy bien y era muy interesante.