28.12.10

Una navidad diferente

Era el primer día de vacaciones de navidad, Michelle estaba en el centro comercial junto a su hermano pequeño, Louis, y sus padres. Como todos los años debía de acompañarlos a hacer las compras navideñas, cosa que odiaba. Odiaba la navidad, y odiaba todo lo que tenía que ver con ella, los adornos, la música navideña, y sobretodo, odiaba que las familias se tuvieran que reunir el día de noche buena y navidad, por obligación, siendo que durante todo el año casi ni se comunicaron, y por el hecho de que sea navidad, todos deban sonreír y quedar bien con los demás, hacer ver que son una familia perfecta. No abandonaba su casa por esos días, solo por su hermano Louis, porque sabía que él disfrutaba en esos días, y pensaba que aunque a ella no le gustaban, no tenía porque fastidiarle la navidad a los demás.
 
– Vamos Michelle, no te quedes atrás. –su madre la llamaba constantemente porque ella se despistaba con cualquier cosa y se quedaba atrás. Pero ella seguía sin enterarse de nada, escuchaba música en su iPod y no respondía a nada más.-

Andaba cansada, mirando a todos los escaparates y adornos del centro comercial, y cada vez le daban más ganas de irse de allí corriendo. Iba cargada de bolsas, regalos que deseaba dejar tirados en alguna esquina. También llevaba allí su regalo, el último disco de John Mayer, a pesar de que no era alguien que gustaba entre los jóvenes de 15 años, a ella le encantaba. No sabía nada de su regalo, sus padres se lo había comprado a escondidas, ya que ella se negaba a recibir ningún regalo de debajo del árbol.
Iba distraída cuando  derepente, y sin querer se chocó con alguien. Todas las bolsas cayeron a suelo, y ella también. Cuando levantó la cabeza, se encontró con un chico moreno, con el pelo rizado y ojos verdes, bastante alto, de unos 16 años.
– ¡Lo siento!, no te había visto, –aquel chico le ofreció su mano para ayudarla a levantarse- deja que te ayude.
– Se levantarme sola, gracias. –Michelle recogió todas las bolsas lo antes que pudo, y se fue casi corriendo-

No volvió a mirar atrás, deseaba salir de aquel cuadro cuanto antes. Entonces aquel chico se dio cuenta de que ella había olvidado por recoger una cosa, e intento seguirla para devolvérselo, pero cuando levantó la cabeza para buscarla, ya se había ido, ni rastro de ella.
Durante los siguientes días, no pudo sacársela de la cabeza, no pudo dejar de preguntarse, quien sería aquella chica de pelo negro y ojos azules. Deseaba verla de nuevo.

Michelle, consiguió encontrar a sus padres y a su hermano que la estaban esperando a la salida del centro comercial.
– ¿Dónde estabas Michelle? –Su padre tenía prisa y estaba impaciente- te llevamos esperando un buen rato.
– Lo siento, me he entretenido viendo unas cosas, y os perdí de vista. – contestó-

Cuando llegaron a casa, Michelle subió a su cuarto. Necesitaba estar sola y alejarse de todo aquello. Decidió llamar a su mejor amiga, Effy. Necesitaba salir y pensar en otras cosas además de en que le esperaban unos días terribles.
– ¿Effy? Soy Michelle, ¿te apetece salir a dar una vuelta?
– Lo siento Michelle, hoy van a venir mis abuelos a visitarnos y tengo que estar toda la tarde en casa. ¿Quedamos mañana, vale?
– Si, claro, mañana. Bueno, adiós Effy.

No podía aguantar más en aquella casa, oía villancicos que provenían de la planta baja, donde su madre y su hermano, ponían cada vez, más y más adornos. Así que decidió ir a dar una vuelta, sola. Cogió su abrigo, su gorro, su bufanda, sus guantes, y su iPod por supuesto.
Caminaba por las calles, llenas de nieve, observando a todas las familias poner sus adornos de navidad. Nadie la entendía, era un hecho. Pero lo que más le preocupaba, es que al día siguiente era nochebuena, y toda su familia, se iba a reunir, fingiendo estar felices, después de todo el año sin apenas comunicación. Le aterraba la idea de pasar una noche así. Distinguió a lo lejos el Starbucks más cercano de su casa, al que solía ir con Effy todos los fines de semana, y decidió entrar a tomarse un buen café caliente con nata y caramelo, su favorito.
Estando sentada, vio como entraba un chico, el cual le sonaba bastante. Luego cayó en la idea de que era el mismo, con el que se había chocado por la mañana en el centro comercial. Al verlo se intentó tapar con la carta de cafés que había en la mesa, pero fue inútil, ya la había visto.  
– Hola, ¿me recuerdas?
– Si, si, claro que te recuerdo, eres el chico con el que me he chocado esta mañana.
– ¿Me puedo sentar?
– Si, supongo. –aquel chico dejo ver una sonrisa tímida-
– Me llamo Harry, soy nuevo aquí, vivo dos manzanas más allá.
– Hola Harry. Yo estaba aquí, tranquila, intentando alejarme de toda la navidad, hasta que llegaste tú.
–Vaya, no sabía que podía llegar a agradarte tanto mi compañía. –dijo en tono irónico-
– Ni yo, la verdad. Oye, ¿y tu que haces aquí?
– Huir, de mi casa, e intentar distraerme un poco. No me gustan las mudanzas. Oye, ¿te apetecería salir algún día, y así me enseñas esto?
– Si, claro, te llamaré, ahora me tengo que ir. –Michelle se levantó, intentando huir de aquella conversación tan incómoda-.
– Pero espera, no me han dicho tu nombre.
– Adiós, Harry. –Se despidió dejando ver una sonrisa encantadora-.

Durante toda la noche, estuvo pensando en aquel chico, quizá merecería la pena de verdad conocerlo. Sentía verdadera curiosidad, lo deseaba ver de nuevo. Pensó tanto en aquello, que hasta se olvidó que al día siguiente era nochebuena.

Los gritos de su hermano la despertaron a las ocho y media, no pudo seguir durmiendo aunque lo hubiera deseado. Pasó la mañana en su cuarto, encerrada, escuchando música e intentando olvidarse de todo un poco. Llegó la hora de comer, y su familia decidió salir al nuevo restaurante chino que inauguraron hacer poco, a la vuelta de la esquina. No se resistió porque le encantaba la comida china, y además salir por ahí y despejarse suponía dejar aquella casa llena de villancicos y adornos navideños. Llegaron al restaurante, se pidió lo de siempre, arroz tres delicias y una ensalada china con ese pan dulce que le encantaba. Después de comer, volvieron a casa, se acercaba lo peor: preparar todo y absolutamente todo para aquella noche, en la que toda su familia acudiría allí. Se tendría que preparar para los clásicos comentarios de todos los años, como: ‘’¡cuánto has crecido!’’ o ‘’¡que guapa estas!’’ o también ‘’¡mira haber si comes más, que estas igual de flaca que el año pasado!’’. No los soportaba. Por supuesto, no se iba a quedar allí toda la tarde, decidió ir a donde siempre, el parquecito de detrás de su casa al que siempre iba cuando quería estar sola.
No solía haber nadie por allí, pero ese día si. Pudo ver una silueta al otro lado del parque, intentó adivinar quien era, pero le resultó imposible. Entonces aquella persona empezó a caminar hacia ella, estuvo a punto de irse corriendo, pero algo le dijo que se quedara quieta. Cuando aquella persona estuvo lo bastante cerca para verle la cara, supo que se trataba de Harry, aquel chico con el que se chocó el día anterior en el centro comercial, y con el que después se encontró en el Starbucks.
– Hola, ¿te acuerdas de mí? – Dijo Harry--.
– Claro que me acuerdo, otra cosa no, pero memoria tengo ¿sabes?
– Me pareció que eras tú, no estaba seguro. ¿Qué haces aquí? –dijo dejando pasar el comentario anterior-.
– Huir de mí casa el día de noche buena, ¿y tú?
– Se podría decir que también, mis padres están insoportables, no aguantaba un minuto más.
Hubo unos segundos de silencio, bastante incómodos para ambos.
– Bueno ¿y que es lo que tienes exactamente en contra de la navidad? –se atrevió a hablar Harry-.
– Bueno, pues básicamente: los adornos, la música navideña, y sobretodo, que las familias se tengan que reunir por obligación, siendo que durante todo el año casi ni se comunican, y por el hecho de que sea navidad, todos deben sonreír y quedar bien con los demás, ¿sabes? hacer ver que son una familia perfecta. No lo entiendo.
– Tienes razón, yo también pienso eso en gran parte. Llega a resultar incómoda tanta muestra de cariño falsa.
Pasaron horas hablando, toda la tarde. Se empezaron a conocer, Michelle descubrió que merecía la pena conocer a las personas y darles una oportunidad. Llegó la hora de irse, se les hizo tardísimo, toda la familia tendría que estar ya en sus respectivas casas, a punto de cenar, y ninguno de los dos estaba allí con ellos. Cuando Michelle llegó a casa su madre le interrogó.
Ella la ignoró, se cambió de ropa, se arregló el pelo como pudo, se maquilló un poco, pero tampoco demasiado, y como pudo bajó las escaleras dispuesta a recibir a toda su familia. Sonreía de vez en cuando, pero no por ser nochebuena, sino por la tarde que había pasado. Finalmente entró en el salón, todos la recibieron con una sonrisa, y como ella había supuesto, con todos esos comentarios absurdos. Cenó, no con demasiadas ganas, deseaba que se acabara ya todo eso. Cuando terminó de cenar, hizo como si no se encontrara bien y le preguntó a su madre si podía subirse un rato a su cuarto a ver si se le pasaba, su madre aceptó, de mala gana. Ella subió rápidamente las escaleras se tumbó en la cama, pero seguía escuchando a toda su familia hablar, gritar, y cantar abajo. Así que decidió escaparse.
Bajo sigilosamente las escaleras, y salió haciendo el mínimo ruido posible, como siempre fue a el parque de detrás de su casa, se sentó donde siempre, y se puso a recordar la tarde que había pasado allí, con Harry.
Estaba sumergida en sus pensamientos, cuando alguien le susurró en la oreja.
– ¿Otra vez aquí? –Sí, era Harry-
– Ya ves. –Dejó escapar una sonrisa- ¿Cómo me has encontrado?
– Sabía que estarías aquí. Oye, ¿sabes que aun no se como te llamas?
– Michelle, me llamo Michelle.
– Pues supongo que esto te pertenecerá –Harry le dio un paquete envuelto- se te cayó en el centro comercial, cuando te lo fui a devolver ya habías desaparecido.
–Valla… -Michelle abrió el paquete, era el último disco de John Mayer- Madre mía, esto es perfecto, gracias.
– Bueno en realidad, yo no te lo he comprado.
Derepente comenzó a nevar muchísimo.
– Es el mejor regalo de navidad, que he recibido nunca. –Dijo Michelle-
– ¿El disco? Bueno, tus padres fueron los que te lo compraron.
– No, el disco no.
– Entonces ¿a que te refieres? – Harry, estaba extrañado-
– A ti, a conocerte. –Michelle dejó escapar una sonrisa-
Estuvieron juntos un largo rato. Entonces las campanas de la iglesia sonaron, ya eran las doce.
– Harry – dijo Michelle-
– ¿Si?
– Ya es navidad.
Pasaron unos segundos de silencio, entonces Michelle apoyó su cabeza en Harry, y Harry pasó su brazo por la cintura de Michelle.
– Feliz Navidad, Michelle.
– Feliz Navidad, Harry.




20.12.10

Belleza física


IGNORANTE; RECHAZA EL IDEAL


¿Qué es la belleza? Estoy segura de que todos nos hemos hecho esta pregunta alguna vez mientras nos mirábamos en el espejo. La belleza es un ideal, un patrón, que por convención en el ámbito social y cultural en la coincidencia de ideas ejemplifica el modelo de aspecto físico deseado por la mayoría de las personas. Siempre decimos que lo que de verdad importa es el interior pero pocas veces lo aplicamos si bien lo primero que juzgamos en una persona es su físico. A veces incluso inconscientemente criticamos a alguien por cómo viste, por su aspecto, sus formas de hablar o caminar,….y tantas otras cosas cuando lo que constantemente nos estamos repitiendo es que la belleza está en el corazón.


Pero esto es algo que se aprende. Desde niños nos están educando en unos ideales sociales que muchos individuos seguirán con ahínco a lo largo de su vida aunque hay quién se deshace de los prejuicios y de las aspiraciones a la perfección. No obstante, y aunque digamos que nos aceptamos a nivel físico, seguro que no nos importaría cambiarlo un poco. ¿Qué me dicen de las princesas que desde pequeños nos han mostrado en películas y en juguetes? Son tan guapas, con el pelo tan largo, con unos vestidos tan pomposos y con tanto vuelo, y sus príncipes, son unos auténticos caballeros, bien vestidos, bien peinados, atractivos,… Desde épocas muy tempranas nos transmiten los valores e ideales de nuestra sociedad. No podemos evitar basarnos en ellos cuando juzgamos a las personas porque los mantenemos desde hace mucho tiempo y es casi un impulso automático dirigir los ojos a lo que se ve pero…. ¿y lo que no se ve?, ¿qué hay de lo que está oculto tras el disfraz con el que las personas intentan aparentar otra cosa? Con esto me refiero a todas las operaciones, trajes, maquillajes,.... con los que las personas intentan modificar su imagen porque no se vieron a gusto con lo que eran al creer concienzudamente en los ideales de belleza. Al fin y al cabo son disfraces que se coloca la gente para parecerse más a lo que consideran perfecto y quizá porque hubieran sufrido algún tipo de discriminación en el ámbito laboral, social, etc. ¿Pero es que nadie entiende que estas personas son víctimas de la altivez y el orgullo humanos? ¿Nadie se ha dado cuenta de que los ideales van cambiando a lo largo del tiempo y puede que alguna vez a lo largo de la existencia se consideró feos a los ahora guapos y guapos a los que ahora se cree feos? Incluso, ¿no podrían volver a cambiar e invertirse en un futuro? Voy a poner un ejemplo, como es el de la mujer. Hace unos siglos el ideal era una mujer más bien pálida y entrada en carnes, ahora, en cambio, deben de ser morenas y delgadas.









Cuidado no aparezca una mujer muy pálida, pues pensarán que está enferma y menos aún gorda porque la rechazarán hasta en el trabajo, sumidos como estamos en una sociedad de pensamientos tan extremos y discriminatorios. Es cierto que para algunos trabajos el físico importa, por ejemplo, el caso de los albañiles que no pueden ser muy gordos porque sino los andamios no soportarían su peso, o también el caso de recepcionistas o azafatas, en los que se precisa de un rostro agradable para el trato con los clientes. Aún más allá se va el caso de los modelos en los que se encarna el ideal físico con muchas curvas y proporcionado en las mujeres, y musculoso y fuerte en los hombres.





El primer paso para ser aceptado socialmente es aceptarse individualmente, con los defectos y los errores de cada uno, porque la perfección no existe, y la belleza está en la imperfección y en la diversidad de imperfecciones de las personas.






Retomo la cuestión de que sólo valoramos lo que se ve porque juzgamos desde fuera y rechazamos cualquier oportunidad de cambiar de opinión sobre esa persona al ver el interior. Pero todos tenemos dentro un genio, un artista, que puede dar mucho de sí. El objetivo de cada uno es hacerlo brillar, que resplandezca más que ninguno y que su destello demuestre que su poseedor no entiende de perfecciones ni de ideales, que está conforme consigo mismo y que está por encima de todas estas invenciones humanas que sólo hacen de obstáculo en la aceptación propia. Por supuesto este tesoro necesita ayuda para brillar y si todos pusiéramos de nuestra parte, anteponiendo lo que no se ve a lo que sí se ve, haríamos una sociedad un poco más agradecida con los detalles y demostraríamos que el valor e ideal de caridad, comprensión, sensibilidad y aceptación si que existe: somos todos nosotros.

17.12.10

C'est Paris

LA CITÉ DE L’AMOUR






Aquí dejo algunas de las fotos del viaje a París. Era todo muy bonito pero en especial me gustó la vista de la ciudad desde arriba de la Torre Eiffel. Se veía todo muy pequeño e iluminado. Era impresionante y la ciudad no acababa donde quiera que miraras. Las fotos desde allí no salieron muy bien y estoy convencida de que una foto no es nada, no dice nada, en comparación con lo que realmente has visto.












PARÍS DESDE LA TORRE EIFFEL

















TORRE EIFFEL















ARCO DEL TRIUNFO













MUSEO DEL LOUVRE











LA GIOCONDA
Estaba muy solicitada porque había
un montón de gente haciendo fotos
delante y casi no teníamos sitio.
Está protegida por un cristal grueso
y es muy pequeña. Todo eso unido a la
gran definición de mi cámara da lugar a una
imagen de primerísima calidad.
Jajaja :)



























NOTRE DAME

















GALERÍAS LAFAYETTE



















PLAZA DE LA CONCORDIA


































TODOS















AU REVOIR PARIS!

















16.12.10

Difícil de de explicar.

La belleza se define como la característica de una cosa que a través de una experiencia sensorial procura una sensación de placer o un sentimiento de satisfacción. Pero ¿de verdad se le puede dar una definición concreta a esta palabra?, yo pienso que no. Es algo difícil de explicar, y diferente en y para cada persona. Aunque, ¿necesita una definición?, algo que la describa a la perfección, algo que haga que cuando veamos algo, o a alguien, podamos decir, esto, es la belleza.
En la sociedad que nos encontramos, todo, y absolutamente todo esta condicionado por la belleza, ya sea interior, o exterior. Se puede decir que estamos obligados de alguna manera a ser perfectos, bellos y a luchar entre nosotros por quien lo es más. Un ejemplo de esto, son los muchos programas de televisión estadounidenses en los que niñas y adolescentes son convertidas en muñecas de porcelana, para ganar un concurso a la más perfecta de todas, a quedar por encima de las demás, y a dejar al resto por los suelos.
La importancia que se le da a la belleza, puede resultar algo verdaderamente horrible, y generar muchos problemas, como la desconfianza en si mismo, la baja autoestima, y enfermedades como la anorexia y la bulimia.
Es verdad, que a la hora de hablar y relacionarte con alguien, es más fácil hacerlo con una persona agraciada, que con una que no lo es. Pero también es verdad que en algunos momentos, se debería de no dejarse llevar por las primeras impresiones, y conocer realmente por dentro a las personas, ya que a veces los que tienen más ojos, ven menos.

Hay que admitir, que siendo agraciados se abren muchas más puertas, ya que en trabajos a los que estas expuesto al público, como anuncios, televisión, e incluso oficinas, cogerán antes a alguien agraciado que al que no lo es.

Para mí la belleza es mucho mas que una cara bonita, pienso que es imposible enamorarte de alguien por su aspecto físico, sin conocer que hay detrás, y también creo, que no ser superficial es algo verdaderamente importante, ya que solo se ve bien con el corazón: lo esencial es invisible a los ojos.

3.12.10

El tiempo es oro.

Enciende el televisor, sea la hora que sea, seguro que en algún canal hay algún programa de esos llamado ''del corazón'', o mejor dicho ''tele-basura''. Estos programas son omitidos durante cualquier hora del día, en los que se ve como discuten, y se gritan unos a otros por quién sabe más de la vida de otro. Estos personajes, a los que se les paga por decir sandeces, y cosas absurdas, o simplemente mentir, son los llamados ''famosos'' o ''celebridades españolas''. Estos que de tantas operaciones no pueden gesticular, y que cada día llevan un atuendo diferente.


Lo peor es que esta clase de programas son los que tienen más audiencia, los que la gente más ve y por los que más se interesa, todos nosotros pagamos sus sueldos, no pequeños, viéndolos cada día en la televisión. Sueldos altísimos, esos que se merecen las personas que tienen grandes estudios, y que están investigando cómo salvar vidas, por ejemplo. Pero lo peor de todo esto, no es los programas que hagan o dejen de hacer estos personajes, sino el gran tiempo que se les dedica a ellos. Un tiempo que se puede utilizar para programas que merecen la pena de verdad y que importan, los que a todos nos incumben. Un tiempo que se desperdicia, siendo poder utilizado para cosas verdaderamente importantes. 


No nos damos cuenta, pero ellos viven gracias a nosotros, porque si nadie viera esta clase de programas ellos ya no podrían tener un atuendo para cada día o ''remodelarse'' el cuerpo y la cara a su gusto. No nos damos cuenta de que estas personas son ricas, gracias a todos los que los ven.


Igual pasa con el fútbol. Es increibe la cantidad de tiempo que se le dedica en un noticiario a cosas absurdas, como que este futbolista se ha ido de vacaciones a quién sabe donde, o este otro presidente a dimitido no se porque. Otra vez, tiempo malgastado que podría haberse utilizado en lo que de verdad importa. Porque como todos sabemos el tiemo es oro, pero no lo sabemos utilizar.

Autorretrato romántico

¿ROMÁNTICA?
Siempre he sido una persona a la que le importan los demás tanto como ella. Me preocupo especialmente de mí, sí, pero también me preocupo de la gente de mi alrededor, de prestarles atención, ayudarles en lo que pueda y corresponder a su comportamiento hacia mí. Para nada me gusta destacar, sobresalir por encima de los demás y sentirme superior a nadie. Jamás me he considerado el ombligo del mundo y, puedo asegurar, no quiero saber de esa experiencia.

La realidad vista desde mis ojos es bastante complicada y siempre tiene un tono crítico y oscuro. Me considero una persona bastante pesimista, pues, a veces, no sé ver el lado bueno de las cosas, sólo me fijo en las consecuencias negativas que tendrán, e incluso llego a rechazar la realidad, lo que me lleva a ver las cosas aún más imposibles y negras y a estar todavía más triste. Pero en ningún caso huyo de la realidad, es más, me esfuerzo en aceptar las cosas como son, ya que no hay posibilidad de cambio. De todos modos, sigo si aceptarla (aunque me acostumbre a ella), no me gusta, estoy disconforme y mi mirada siempre es crítica. Pocas veces he visto las cosas de manera objetiva, siempre he indagado más allá de ellas y de su significado.


Los sentimientos son una parte muy importante de una persona ya que, en muchas ocasiones, te guías por ellos. Pero mi caso no es extremo. Claro que escucho mis sentimientos pero también a veces les tengo que hacer callar. -Haz con cabeza lo que te dicte el corazón- me parece muy correcto ya que tienes que dejarte llevar por los sentimientos hasta el límite que imponga tu mente. Quizá un poco contradictorio pero para mí es mejor ir sintiendo poquito a poquito por si acaso luego hay que deshacer el camino, es decir, el desengaño.


¿Idealista?, no. Yo pienso que el mayor ideal que puede haber en el mundo es la perfección. Si partimos de que la perfección no existe porque nadie es perfecto, ¿qué otros ideales puede haber? Además no pienso que si realmente hay algo perfecto sea bonito, la belleza está en la imperfección.


No tengo obsesión con la muerte. Todos tenemos que morir algún día y es un proceso natural como el de cualquier otro ser vivo. Tampoco me creo las historias de miedo pero la veracidad de las imágenes del séptimo arte me infunda respeto.


La rebeldía no es uno de mis principales rasgos aunque para mí la libertad es muy importante. Libertad de expresión, de sentimientos… Poder hacer algo distinto a lo que hacen los demás y que no te miren como un bicho raro, simplemente actuar de otra manera y no recibir críticas por ello. Libertad. Algo tan sencillo como libertad…que no estoy muy segura de que esté presente plenamente en estos momentos en la realidad. Claro que se podría manifestar ese desacuerdo con las normas, sublevarse, quejarse,… pero no en mi caso. Si me miran raro, ¿qué voy a hacer? Nada. No puedo rebelarme. Y aunque pudiera, no estoy muy segura de si lo haría…


Siempre me escapo un poco de la realidad y me gusta subir a mi nube a imaginarme las cosas de otra manera. No soy idealista, tampoco excesivamente soñadora, pero esto no quiere decir que no tenga ningún sueño por cumplir.


Me gustan las cosas cercanas a mí pero también me interesan los sucesos de épocas pasadas, especialmente los trascendentales, y los elementos exóticos. En general, me interesan todas las culturas del mundo pero también la mía. Y ya no sólo porque sea mía, sino porque es interesante y tiene mucho que mostrar. Nada tiene que envidiarles a otras, aunque hay algunas cosas que no me gustan, como los toros, pero eso es otra historia.